martes, 15 de septiembre de 2009

Google Fast Flip ofrece toda la prensa en un vistazo


El buscador Google presenta una nueva herramienta que permite echar un vistazo rápido a artículos del New York Times, la BBC o el Washington Post, entre casi una cuarentena de las principales publicaciones estadounidenses. Fast Flip permite hojear los reportajes, fotografías y artículos de opinión on line como si se tratara de una revista de verdad, sin que el tiempo de carga dificulte la lectura. De momento, se trata sólo de un experimento (aún no incluye medios europeos), pero ya cuenta con el beneplácito de casi una cuarentena de medios. El objetivo es que se financie con publicidad y que los beneficios se compartan entre el buscador y los medios asociados.
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La herramienta permite leer la primera página de un artículo o reportaje, y, en caso de querer seguir leyendo, la herramienta redirige al lector al medio de comunicación que ha publicado el artículo. Ofrece la posibilidad de buscar términos clave y además ordena las publicaciones en categorías como populares, recientes, más vistos y recomendados. Además, también están ordenadas por las secciones habituales de cualquier publicación generalista, además de por temas de actualidad (Obama, Pakistan, Disney e Israel) y fuentes (medios de comunicación).

La aplicación, accesible desde fastflip.googlelabs.com, permite pasar revista a los artículos on line de los sitios de más de 40 socios de Google. Junto al New York Times, el Washington Post y la BBC, también se incluyen revistas de información internacional como Newsweek, Slate, BusinessWeek, y femeninas, como Cosmopolitan, Elle, Marie Claire, además de blogs influyentes, como la bitácora de tecnología TechCrunch.

El buscador, que mantiene unas relaciones tensas con los medios de comunicación estadounidenses, ya ha avanzado que compartirá los ingresos generados por la publicidad inserta en Fast Flip con sus los medios de comunicación asociados. "Permitirá que la prensa gane nuevos lectores", ha señalado en su blog Krishna Bharat, ingeniero de Google. "Además, demostrará la teoría de esta compañía de que la rápida lectura de los artículos significa un mayor número de visionados y mayores beneficios publicitarios".

En teléfonos móviles

El servicio incluye una versión para teléfonos móviles con el sistema operativo Android y los dispositivos iPhone, aunque contemplan la posibilidad de ampliar esta opción para "un futuro próximo", según avanzó Bharat. A día de hoy, el acuerdo alcanza a 36 medios de Estados Unidos, pero Google no descarta ampliar el servicio a los periódicos europeos. "Estamos deseando añadir más noticias de otros editores que colaboran con nosotros a medida que progrese este experimento", explican desde la compañía.

(El País, Madrid)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Rebelión contra el gratis total en la red


Por Miriam Lagoa
(El País, Madrid)

Que los contenidos culturales o informativos no van a seguir ofreciéndose gratis en la Red para siempre lo intuye hasta el gigante Google, el gran beneficiado del modelo de gratuidad para el usuario imperante hasta hoy. Google, enfrentada con los editores de prensa por explotar sus noticias, se rinde a la tendencia y prepara herramientas para facilitar los micropagos a los medios de comunicación. Las industrias de la información se han lanzado a explorar fórmulas para rentabilizar su presencia en la Red más allá de la publicidad, hasta ahora principal y casi única fuente de ingresos. Y el cine o la música, alentados por el éxito de empresas como iTunes, ensayan nuevas fórmulas para cobrar por sus productos mientras crece la presión política contra el libre intercambio de archivos en la Red.
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Micropagos por noticias, suscripciones de distintos niveles, radios personalizadas o el pago por visión de películas en alta definición se abren paso en un Internet que, desde su nacimiento, había sido sido sinónimo de gratuidad.

Millones de internautas se han acostumbrado a acceder a artículos, discos o películas sin costes. Pero lo que muchos usuarios consideran un derecho, para las industrias de contenidos se ha convertido en un problema económico y de propiedad intelectual. Las empresas que, como los diarios, creyeron que abriéndose a la Red lograrían un retorno adecuado en forma de publicidad están dando marcha atrás. Los banners no compensan igual que los viejos anuncios de papel y muchos editores han decidido volver al cobro.

Tras las protestas de la industria cinematográfica y musical, el sector mediático empieza a rebelarse contra la gratuidad, en medio de la peor crisis publicitaria de su historia. Rupert Murdoch, propietario de News Corporation, el mayor grupo de medios de comunicación, encabeza la manifestación. En agosto, anunció que cobrará por el acceso a la versión digital de sus diarios -entre ellos, The Wall Street Journal, The Times y The Sun- a partir de 2010. "La revolución digital ha abierto muchos canales de distribución nuevos y baratos, pero eso no convierte el contenido que transmiten en gratuito", aseguró. El magnate australiano argumenta que la calidad no es barata y "una industria que regala su producto está canibalizando su capacidad de hacer buen periodismo". Murdoch ya ha mantenido reuniones con sus principales colegas, entre ellos The New York Times, para crear un gran consorcio que impondría el pago por la lectura de sus contenidos digitales.

Otras voces del sector van por la misma línea y como sostiene el editor del Financial Times, Lionell Barber, "durante los próximos 12 meses la mayor parte de las organizaciones de noticias estarán cobrando por sus contenidos". L. Gordon Crovitz, fundador de Journalism Online, aseguraba en una entrevista con EL PAÍS que los accesos gratis a la información en Internet tienen los días contados -"el modelo de negocio actual de acceso libre al contenido en Internet claramente no funciona"- y apostaba por uno mixto: "El futuro será una combinación de modelos de pago y gratuitos. Los consumidores pagarán directamente y también habrá modelos en los que distribuidores de distinta naturaleza, como los libros digitales, pagarán royalties".

Los últimos movimientos apuntan en este sentido. Siguiendo el ejemplo de Murdoch, The Economist, la revista financiera más prestigiosa del mundo, acaba de anunciar que cerrará su web y dejará de ofrecer noticias gratuitas, como venía haciendo desde septiembre de 2006. En seis meses, organizarán un nuevo modelo que puede estar basado en los micropagos.

El diario francés Libération que, desde su ideología de izquierdas se ha caracterizado por la defensa del "todo gratis" también ha cedido por el mal momento financiero que atraviesa. Desde ayer, ha puesto una parte de su edición electrónica de pago, mediante dos tipos de abonos. El básico -Essentiel, a seis euros mensuales- permite acceder al contenido del diario de papel en formato PDF, a los archivos de los últimos 15 años y otros servicios; el Première, a 12 euros, da acceso a la edición a medida que se van cerrando las páginas en el diario.

El caso de Libération no es aislado en Francia. Le Monde tiene una edición digital especial para abonados -también a seis euros mensuales-, al igual que Le Parisien (ocho euros) y el diario económico Les Échos (15 euros), mientras que Le Figaro y el semanario L'Express también preparan ediciones electrónicas de pago.

En el otro frente está Google. La empresa del buscador es el primer y, en muchos casos, único beneficiario de esa revolución del gratis total. Sus costes por agregar contenidos son casi nulos, y alimenta su negocio publicitario (Adsense y Adwords). El anuncio el pasado mayo de que Google añadirá publicidad a su agregador de noticias, Google News, levantó las iras tanto de las asociaciones de editores europeas y norteamericanas, que acusaron a la multinacional de lucrarse con el trabajo ajeno y sin su permiso.

A Google no le conviene el enfrentamiento directo contra toda la prensa mundial. Por eso, ha iniciado en los últimos meses un movimiento de acercamiento. La empresa podría estar preparando un sistema de pago online que permitirá que los periódicos puedan cobrar a sus lectores por acceder a sus artículos, según ha señalado el centro de reflexión sobre los medios de comunicación de la Universidad de Harvard. Google habría presentado el proyecto a la Asociación de Periódicos de EE UU (Newspaper Association of America), después de que la compañía fuera requerida sobre la viabilidad del sistema. En la presentación de su proyecto enviado a la NAA, Google vaticina que "la publicidad seguirá siendo probablemente la fuente de ingresos más importante de las empresas de medios de información", pero que "hacer pagar a los usuarios podrá proporcionar un suplemento de ingresos nada despreciable".

Otro sector que ya ha sufrido una profunda transformación ha sido la industria musical. Tras presentar numerosas demandas contra portales y programas que facilitaban descargas gratuitas, ha empezado a consolidar estrategias adaptadas a conciliar las posibilidades que ofrece Internet y con la rentabilidad económica, tras años en los que la descarga gratuita de música hizo tambalear los cimientos del sector discográfico. Páginas de venta de música por Internet como Amazon y iTunes, que incluso ha superado en ventas a la cadena de tiendas Wall Mart, han experimentado un crecimiento notable y han dado lugar a nuevas modalidades de venta, distribución y consumo de contenidos musicales que impulsan a las discográficas a replantearse sus estrategias comerciales. Tras la caída de las ventas de CD en las tiendas, la tendencia dominante es la aportación de servicios añadidos y la fragmentación de contenidos: las ventas de canciones sueltas se imponen a las ventas de álbumes completos. La compra en tiendas virtuales se impone a la venta física de CD.

Durante 2008, se comercializaron 1.400 millones de temas por la Red, el 24% más que en 2007. Desde ese año, el crecimiento ha sido espectacular. Hace dos años la venta de música en Internet sólo representaba el 20% de todo el mercado. Y un estudio de la prestigiosa consultora NPD indica que las ventas de música a través de portales como iTunes o AmazonMP3 sobrepasarán las de los compactos en 2010.

Pero el mercado no deja de evolucionar y las descargas han dejado paso al streaming, la reproducción de contenidos en web sin necesidad de descargarlos. El éxito de servicios de reproducción online como Last Fm, Yes.fm o la sueca Spotify han revolucionado el mercado y han hecho que el streaming se consolide como la opción preferida de los consumidores. Spotify es un radio adaptada a Internet, que nació del acuerdo entre sus creadores y las grandes discográficas. Ofrece una modalidad gratuita, con breves cuñas publicitarias, que incluye una amplia biblioteca musical y permite al usuario confeccionar listas con sus temas preferidos. Cuenta también con una opción de pago sin publicidad y una colección más extensa de canciones. "Los jóvenes piensan en YouTube y MySpace como los lugares donde oír música al instante, y los nuevos dispositivos son capaces de ofrecer acceso a lugares como Pandora o Last.fm, que funcionan como radios personalizadas", aseguraba Eliot Van Burskik, de Wired.

Otra de las últimas iniciativas surgidas en el sector en los últimos meses, ha sido la presentada Virgin Media, que planea un servicio de descargas que "por el precio de un par de discos al mes" permite al usuario acceder a todo el catálogo disponible, sin ningún tipo de límites. Los temas ofrecidos por la empresa del magnate Richard Branson, que ha sellado un acuerdo con el mayor proveedor de música en el mundo, Universal, no estarán protegidos con DRM (Digital Rights Management), el sistema anticopia.

El éxito de estas iniciativas, incluso entre una audiencia que se estaba acostumbrando a no pagar por tener las últimas novedades antes de que salieran al mercado, parece que marcará la pauta del futuro de la industria, y no sólo de la discográfica. Daniel Ek, fundador de Spotify, sostiene que ese futuro está en "en el acceso no en la propiedad". "En el futuro a los consumidores les dará igual tener o descargarse canciones. Lo que quiere es acceder a ellas".

Las discográficas llevan años ensayando los sistemas de pago pero hay otros sectores que se han mostrado menos activos. La industria audiovisual observa como las redes P2P, como Torrent o Emule, el streaming y las descargas directas, que proporcionan páginas como Rapidshare o Megaupload, son cada vez más utilizadas. Las descargas por esta vía se han duplicado por segundo año consecutivo, según un informe publicado por Big Champagne.

El sector cinematográfico no quiere quedarse atrás y en las últimas semanas se ha hecho pública la alianza entre Paramount, Lions Gate y Metro Goldwyn Mayer para lanzar al mercado Epix, un servicio de películas de alta definición en streaming que ofrecería los últimos estrenos de cine bajo suscripción en un paso más de la integración del cine en la Red. El sistema se comercializará al mismo tiempo que el pay-per-view y antes que la edición en DVD. En España, empiezan a ver la luz los primeros proyectos de pago similares como Filmotech.

Youtube, el portal gratuito que revolucionó la forma de ver vídeos en la Red, también ensaya fórmulas de pago y negocia con algunos de los grandes estudios de Hollywood la distribución de películas bajo la fórmula de alquiler similar a la que ya emplea iTunes, a un precio de 3,99 dólares, según recoge The Wall Street Journal.

El fenómeno no es ajeno a los intentos de frenar las descargas gratuitas. Reino Unido ha planteado la posibilidad de cortar la conexión a los usuarios que descarguen contenidos protegidos con copyright y Francia, tras intensos debates en el Parlamento, ha aprobado una ley para imponer multas de entre 1.500 y 3.750 euros a los usuarios. En España, donde la descarga de archivos por programas P2P no se considera delito, cualquier medida debe surgir del acuerdo entre operadores, industria cultural y Gobierno, hasta ahora sin resultados. En vez de esperar, los proveedores de contenidos ya están cambiando el paso.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Libros digitales de Google desatan controversia


Por Vanessa Mock
(Radio Nederland)

Con cierto temblor en su mirada, un joven se acerca al mostrador y le entrega una nota al vendedor: “¿Tiene este libro?” susurra.

Para este amante de los libros, ir a la caza de antiguas impresiones y raros tesoros es casi tan placentero como la propia lectura. “Mataría por encontrar el libro que busco,” bromea.

Pero, a pocos pasos de esta librería de libros de viejo o de segunda mano, en el centro de Bruselas, ejecutivos de Google están conformando su proyecto de construcción de un imperio global de libros digitalizados, que deberá revolucionar el estilo de lectura actual.
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“Si por mí fuera, dentro de quince años se podría ir a una librería y comprar cualquier libro que se haya impreso alguna vez, ya sea en versión digital como impresa. Algunos preferirán la digital, otros la versión en papel, algunos optarán por ambas,” afirma Dan Clancy, director de Google Books Engineering.

Clancy ha mantenido una reunión clave esta semana con la Comisión Europea, para convencer a los editores europeos escépticos de que se adhieran al proyecto. En Europa, muchos temen que un caso judicial en Estados Unidos allanará el camino para que Google se convierta en un monstruo con poderes excesivos en el mundo editorial.

Monstruo editorial
Bajo los términos de una propuesta de acuerdo jurídico en Estados Unidos, Google obtendría los derechos exclusivos para vender libros que ya no están sujetos a los derechos de autor y aquellos que ya no se imprimen. Se trata de una cantidad de nueve millones de libros en el mundo. Se teme que este acuerdo tenga una influencia directa en los libros europeos. “Si una copia de un libro publicado en Europa aparece en una librería de Estados Unidos, Google podría 'escanearlo', aún cuando los derechos no hayan sido vendidos en el mercado norteamericano, lo que podría perjudicar las oportunidades del propio editor de vender esos derechos,” advierte Angela Mills Wade, del Consejo de Editores Europeos.

Esta semana, Google intentó aplacar los temores, quitando del mercado on-line norteamericano todos los libros que aún están a la venta en Europa. Pero muchos editores siguen en alerta.

“El problema es que es muy complicado para cualquier editor controlar qué libros ha puesto Google en línea,” explica Bernard Gerard en nombre de los libreros belgas, agregando que “llevaría años” antes de que Google satisfaga las exigencias de derechos de autor europeas, que difieren de país en país.

“El derecho de digitalizar un libro, en última instancia, reside en el editor,” explica Gerard, “no debería publicarse en línea ningún libro sin un acuerdo previo con el editor. Si esto no se cumple, se trata claramente de una infracción.”

¿Guerrero cultural?
Sin embargo, el proyecto ha sido bien recibido por otras partes, como el gigante editorial MacMillan, y bibliotecas universitarias como la de Gante y la Bodlean, en Oxford. Estas instituciones ya han registrado un aumento en el número de usuarios. “Si eres estudiante y sólo quieres leer un capítulo, como suele ser el caso, es mucho más simple buscarlo on-line. No tienes que perder una enormidad de tiempo buscando en una biblioteca,” afirma Dan Clancy, de Google.

Sorprendentemente, también muchos libreros se muestran entusiasmados, y afirman que Google contribuye de este modo al patrimonio cultural.
Pese a ello, el amante de los libros en la librería de usados de Bruselas está menos convencido. “Me gusta sentir, oler, tocar, un libro. Quiero tenerlo en mis estantes, a mano. Es una pasión. Nunca sería lo mismo buscarlo por Internet.”

Google, el gigante de los libros
El año pasado, Google llegó a un acuerdo con la asociación de editores en Estados Unidos, a raíz de un juicio por violación de los derechos de autor iniciado en su contra en 2005.

Bajo los términos de este acuerdo, Google se comprometió a pagar $ 125 millones para clausurar todos los reclamos pendientes y entregar el 63% de los beneficios a los editores y autores. Google se queda con el resto.

Los libros 'escaneados' que ya no están a la venta – en más de 400 idiomas – se pueden adquirir on-line, representando el 3% del total de ventas de libros.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Google cuenta cómo funciona su controvertido buscador de noticias



Para informarse en Internet uno puede visitar ediciones digitales de medios de comunicación o, simplemente, entrar en Google News y encontrar jerarquizadas y extractadas las últimas noticias. El internauta quizá no pase de ahí y, si eso ocurre, una vez más será Google quien rentabilice clics gracias a un contenido ajeno. Es más, en mayo el buscador anunció que pensaba incluir publicidad en un servicio que, desde 2005, ha venido suscitando querellas y amenazas de grandes medios. Ahora Google ha lanzado un vídeo de un cuarto de hora dirigido a empresas periodísticas en el que explica cómo funciona su servicio de noticias y trata de ganarse la simpatía de los medios.
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En la grabación, una programadora de Google, Maile Ohye, desgrana el funcionamiento del buscador de noticias: cuenta cómo un programa informático recolecta, agrupa y jerarquiza las noticias.

En la segunda parte la empleada de Google responde con una sonrisa a algunas de las preguntas más frecuentes que, según afirman, reciben por parte de profesionales del periodismo.

En la tercera parte del vídeo, Ohye ofrece consejos para los medios: técnicas para que sus noticias sean recolectadas y publicadas de manera más llamativa en Google News. En concreto animan a los medios a que realicen un News Sitemap periódicamente (algo así como un árbol genealógico con las últimas noticias estructuradas por secciones) y que se lo envíen a Google News cada vez que se introduzcan actualizaciones.

También se ofrecen trucos para que Google News seleccione las fotografías y vídeos de uno u otro medio. En cuanto a los vídeos, llama la atención que Google recomienda a las cabeceras que creen un canal en el portal YouTube, propiedad del mismo gigante informático. Pero este último dato es omitido en el vídeo.

La controversia

En 2005 la agencia France Presse se querelló contra Google porque éste utilizaba sin permiso sus titulares y sus fotografías. Tras años de negociaciones, en 2007 Google firmó un acuerdo con cuatro grandes agencias, entre ellas France Presse y Associated Press por el que adquiría el derecho a reproducir, previo pago, sus contenidos.

Ese mismo año, un tribunal de Bélgica resolvió que era ilegal la publicación de extractos de noticias de medios de aquel país.

Ya en 2009 Google anunció que pensaba incluir publicidad en su servicio de noticias. En mayo, la Asociación Europea de Editores de Periódicos (ENPA), de la que forma parte la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), advirtió que se debían respetar los derechos de autor. Sin los contenidos de otros, casi siempre editores de prensa, "servicios como Google News ni siquiera existirían", decía el comunicad del escrito de ENPA.

Por último, la semana pasada la autoridad italiana de defensa de la competencia anunció que ampliaba su demanda contra Google News Italia y la hacía extensiva a la empresa matriz, Google Inc. La causa de la denuncia es, según el organismo italiano, que Google excluye de su buscador general los resultados relativos a medios que no se dejan indexar en el servicio de noticias.

Video (en inglés) en el que se explica cómo funciona Google News.

El Pais, Madrid

viernes, 4 de septiembre de 2009

Acceso directo al conocimiento universal



Por Ricardo Sametband
(La Nación, Buenos Aires)

En enero de 2001 nació la mayor enciclopedia conocida hasta el momento: Wikipedia, una creación de Jimmy Wales y Larry Sanger. Tiene la particularidad de que es creada por la comunidad y no se cobra nada por visitar sus 13,7 millones de artículos en varios idiomas. La versión inglesa tiene 3 millones de artículos; la española, medio millón.
Versa sobre todo lo que la comunidad quiere que hable, ya que cualquiera puede ser parte de esta enciclopedia y compartir su conocimiento con los demás.
Para la mayoría de nosotros, sin embargo, la Wikipedia es un sitio de referencia obligado, tanto para organizar un trabajo escolar como para despejar una duda trivial. Hay que recordar que es un referente confiable, pero siempre conviene contrastar la información con otras fuentes. Aun así, esta herramienta es excelente, sobre todo por la cantidad de información disponible en español, y por la sencillez de su uso.
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La manera más básica de iniciar una búsqueda en Wikipedia es desde http://es.wikipedia.org . A la izquierda de la página hay una caja de búsqueda, con dos botones: Ir y Búsqueda . El primero lleva a una página específica con el nombre exacto que ingresamos. Si ponemos Argentina , nos lleva directo a http://es.wikipedia.org/wiki/Argentina ; el otro, a un listado de entradas que contienen esa palabra clave. De hecho, podemos tipear en el navegador http://es.wikipedia.org/wiki/{palabra clave} para ir directo a un artículo; si la página no existe nos ofrecerá crearla.
Los navegadores modernos, además, permiten buscar en Wikipedia sin visitar la página en sí. El Internet Explorer 8 , por ejemplo, permite agregar la Wikipedia a la lista de buscadores habilitados. En el botón de menú de la caja de búsqueda se despliega la opción Buscar más proveedores para agregar la enciclopedia.
En Firefox , el menú Administrar buscadores se despliega en la caja de búsqueda de la barra de navegación. Como es posible agregarle un comando clave, podemos iniciar una pesquisa escribiendo, en la barra de direcciones de Firefox, {comando} {palabra clave} . Basta con una letra (por ejemplo, la w ). El browser Opera ofrece algo similar. A propósito, esta semana salió la versión 10 de este navegador.
En Chrome , al cliquear con el botón derecho del mouse sobre la caja de búsqueda y direcciones aparece la opción Editar motores de búsqueda . Si no aparece Wikipedia, hay que ingresar el comando http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Especial:Buscar .
Los usuarios de Firefox , además, pueden visitar http://mycroft.mozdev.org/wikipedia-search-plugins.html para agregar más opciones de búsqueda (por ejemplo, Wikipedia en otro idioma). El agregado WikiLook ( https://addons.mozilla.org/en-US/firefox/addon/7675 ) despliega, al seleccionarse una palabra en una página cualquiera, los artículos relacionados de Wikipedia.
Más sutil, SmarterFox ( http://smarterfox.com ) ofrece búsquedas en varios servicios Web mostrando un globito al lado de la palabra seleccionada. Cleeki ( https://addons.mozilla.org/en-US/firefox/addon/7750 ) ofrece algo similar, pero mostrando primero un icono minimalista que permite desplegar un menú de opciones, con más buscadores. Además, Cleeki es capaz de importar a Firefox los denominados Aceleradores de búsqueda de Internet Explorer 8 . Son funciones extra que aparecen en el menú contextual al seleccionarse una palabra. Se descargan de www.ieaddons.com/en/accelerators/?sort=views y no tienen costo.
Una opción muy atractiva es usar el menú Inicio de Windows Vista. Lo probamos en Windows 7 y también funciona. Permite usar el cuadro de búsqueda del menú (normalmente reservado para listar coincidencias de la palabra clave en archivos de la computadora) para encontrar información en Wikipedia.
Para lograrlo, hay que ir al menú Inicio y en el cuadro de búsqueda tipear gpedit.msc . Esto abrirá el Editor de directivas de grupo local . Allí hay que navegar hasta la opción Configuración de usuario >Plantillas administrativas >Componentes de Windows >Búsqueda instantánea y hacer doble clic sobre Proveedor de búsquedas de Internet para búsquedas instantáneas personalizadas . Donde dice Cadena o recurso DLL debemos ingresar un nombre de fantasía para el servicio; en Dirección URL hay que escribir http://es.wikipedia.org/wiki/%w .
Luego de reiniciar, cuando ingresemos texto en el cuadro de búsqueda del menú Inicio, nos ofrecerá la opción de ir a Wikipedia con el navegador predeterminado para obtener la información.
Quienes requieran un sitio que les permita hacer búsquedas más complejas pueden aprovechar Powerset ( www.powerset.com , por ahora, sólo en inglés), un buscador creado por Microsoft para la enciclopedia, que permite iniciar pesquisas usando frases, y ofrece resultados organizados de una forma amigable.
Además, en WikiWax ( www.wikiwax.com ) y LuMriX ( http://wiki.lumrix.net/es/ ) al ingresar una palabra clave se irán listando los artículos que contengan ese texto en su título, una alternativa útil al buscador general, que nos permitirá ver qué entradas existen sobre un mismo tema.
También es posible consultar Wikipedia desde un teléfono móvil: recientemente la enciclopedia estrenó su propia versión para celulares, disponible en es.mobile.wikipedia.org . Una alternativa que puede resultar útil también (por como adapta los textos para el tamaño de pantalla de los teléfonos) es Wapedia ( http://wapedia.mobi/es/ ).
Aquellos que por alguna razón prefieran usar el correo electrónico (si, por ejemplo, tienen un móvil con servicio de e-mail ilimitado, pero no de navegación Web) pueden hacer consultas a ask@snapask.com , ingresando la búsqueda en el asunto del mensaje: en nuestro caso, sería eswiki {consulta} para recibir, a vuelta de correo, el artículo completo en un mensaje.
Para poner a Wikipedia en contexto, nada mejor que un mapa. Muchos artículos (sobre monumentos, batallas, edificios, etcétera) indican su ubicación geográfica en la página. Pero tanto la aplicación Google Earth como el servicio de mapas en línea de Google (en http://maps.google.com ) y el de Microsoft ( www.bing.com/maps/ ) permiten ver artículos de Wikipedia sobre lugares determinados. Placeopedia ( www.placeopedia.com ) y Wikimapia ( www.wikimapia.com ), por su parte, permiten vincular artículos con su ubicación geográfica.
Los interesados en tomarle el pulso a la enciclopedia comunitaria y conocer cuáles son los temas con más crecimiento en un momento dado pueden visitar WikiRage ( www.wikirage.com ). También es posible conocer a los editores más activos del momento. A propósito: según su fundador, Jimmy Wales, el 73,4% de toda la Wikipedia fue hecho por el 2% de sus editores (unas 1400 personas). Y sólo el 13% de los editores son mujeres. En www.aaronsw.com/weblog/whowriteswikipedia está la historia de este análisis, y una puesta en contexto de esos datos.
Por último, quienes quieran aportar su granito de arena a esta monumental obra comunitaria pueden leer los consejos ofrecidos en http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Tutorial para transformarse en wikipedistas.