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miércoles, 14 de abril de 2010

Twitter lanza sitio con recursos para periodistas y medios



El sitio Twitter Media presenta varios estudios de casos y recomendaciones para que periodistas y medios de comunicación hagan uso de esta herramienta y amplíen el alcance de su trabajo, reportaron Tech Crunch (en inglés) y el periódico ABC (en español).

En formato de blog, el nuevo sitio ofrece una serie de posts que describen ejemplos exitosos de integración entre Twitter y programas de noticias y entretenimiento. Uno de ellos es el de la reportera Joanna Smith, del periódico canadiense Toronto Star, que usó Twitter para dar cuenta de la situación en Haití después del terremoto del 12 de enero, tal como si fuese un reportaje periodístico, pero en mensajes de 140 caracteres o menos. Otro caso es el de la red de televisión Oxygen, que usa el servicio de microblogs y otras redes sociales para aumentar la audiencia de sus programas.

Otra novedad es la cuenta Twitter Media, que incluye más ejemplos de innovación, además de otros recursos para organizaciones mediales y periodistas.

Publicado por Knight Center for Journalism

domingo, 24 de enero de 2010

Los medios tradicionales, el nuevo blanco de Apple


Por Yukari Iwatani Kane y Ethan Smith (The Wall Street Journal)

Con el debut la próxima semana de su nuevo 'tablet' electrónico, el presidente ejecutivo de Apple Inc., Steve Jobs, redoblará su apuesta por los medios tradicionales como los libros de texto, los periódicos y la televisión, dicen personas cercanas.

Al desarrollar el nuevo aparato, Apple se ha concentrado particularmente en el rol que el 'tablet' podría tener en los hogares y los salones de clases, agregan las fuentes al tanto. La compañía calcula que la tablilla electrónica podría ser compartida por múltiples miembros de una familia para leer las noticias en Internet y revisar el correo electrónico.

Apple ha estado explorando tecnología electrónica para libros de texto y ha estado estudiando cómo el contenido de periódicos y revistas puede ser presentado de manera diferente en la nueva tablilla.

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Apple recientemente mantuvo charlas con editores de libros, revistas y periódicos sobre cómo pueden colaborar. La compañía ha hablado con Condé Nast Publications Inc. y HarperCollins Publishing y su propietaria News Corp., que también publica The Wall Street Journal, sobre posibles contenidos para la tablilla, dicen personas al tanto.

El presidente de la junta de New York Times, Arthur Sulzberger, no quiso comentar sobre su colaboración en el nuevo aparato y se limitó a decir: "Manténgase al tanto".

Apple también está negociando con redes estadounidenses de TV como CBS Corp. y Walt Disney Co., propietaria de ABC, en relación a un servicio de TV de suscripción mensual. Además, también está reformando su servicio iTunes, que actualmente vende música, video y aplicaciones.

La estrategia de Apple contrasta con cómo otras compañías tecnológicas lidian con los medios. Google, por ejemplo, ofrece contenido gratuito en sus servicios como el sitio de difusión de video YouTube, y establece pocas distinciones entre el contenido generado por usuarios comunes y los de compañías de medios profesionales. Sitios como Twitter y Facebook también proveen medios de difusión para contenido generado por usuarios.

Jobs ha seguido por mucho tiempo una estrategia de ofrecer a los consumidores nuevas maneras de acceder a y pagar por contenido de calidad, en lugar de reinventar el contenido. La tienda virtual iTunes de Apple, por ejemplo, se convirtió en el mayor vendedor de música del mundo en parte al permitirle a la gente comprar música por tema en lugar de un álbum entero. Su receptor digital de medios, Apple TV, también fue diseñado para que la gente pueda comprar y alquilar películas y programas televisivos.

Jobs, de 54 años, "apoya a la vieja guardia y busca ayudarla al ofrecerle nuevas modalidades de distribución", dice una persona que ha trabajado con el ejecutivo. "Lo que impulsa todos estos cambios es la tecnología, y Apple tiene la habilidad para influir en eso".

Se desconocen los detalles sobre cómo Apple podría cobrar por contenido en su 'tablet' por el momento, pero personas cercanas dicen que Apple podría cambiar la estructura convencional de pago. Una persona al tanto dijo que la empresa negocia con New York Times una forma de cobrar por noticias a través de iTunes. Tampoco está claro cómo se podrá acceder de manera inalámbrica a contenido a través de la tablilla electrónica.

Un portavoz de Apple dice que la empresa de Cupertino, California, "no realiza comentarios sobre rumores y especulación". Jobs no contestó los pedidos de comentarios.

Los esfuerzos de Apple de reorganizar y revender más contenido de medios no están exentos de obstáculos. La firma ya enfrentó la resistencia de las empresas de televisión y proveedores de TV por cable sobre su deseo de obtener licencia sólo para el mejor contenido en vez de toda la programación.

Muchos ejecutivos de la industria de la música se quejan de que Apple se ha convertido en un poderoso intermediario entre las discográficas y los consumidores. Además, el número de descargas de música desde iTunes no ha crecido lo suficiente rápido como para contrarrestar el declive en las ventas de CD.

El lunes, Apple mandó una invitación a un evento mediático fijado para el 27 de enero "para ver nuestra última creación". La tablilla electrónica, que Apple planea empezar a vender en marzo, tendrá una pantalla táctil de entre 10 y 11 pulgadas, según personas al tanto.

El éxito de la tablilla dista mucho de estar garantizado. Los analistas dicen que las ventas dependerán de su precio, que muchos creen rondará los US$1.000 en Estados Unidos. Apple también deberá convencer a los clientes que vale la pena comprar su producto además de un iPhone y una computadora portátil. Apple también afronta competencia de netbooks más baratos y otros aparatos portátiles como el Kindle, el lector de libros electrónicos del minorista en línea Amazon.com Inc.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Rebelión contra el gratis total en la red


Por Miriam Lagoa
(El País, Madrid)

Que los contenidos culturales o informativos no van a seguir ofreciéndose gratis en la Red para siempre lo intuye hasta el gigante Google, el gran beneficiado del modelo de gratuidad para el usuario imperante hasta hoy. Google, enfrentada con los editores de prensa por explotar sus noticias, se rinde a la tendencia y prepara herramientas para facilitar los micropagos a los medios de comunicación. Las industrias de la información se han lanzado a explorar fórmulas para rentabilizar su presencia en la Red más allá de la publicidad, hasta ahora principal y casi única fuente de ingresos. Y el cine o la música, alentados por el éxito de empresas como iTunes, ensayan nuevas fórmulas para cobrar por sus productos mientras crece la presión política contra el libre intercambio de archivos en la Red.
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Micropagos por noticias, suscripciones de distintos niveles, radios personalizadas o el pago por visión de películas en alta definición se abren paso en un Internet que, desde su nacimiento, había sido sido sinónimo de gratuidad.

Millones de internautas se han acostumbrado a acceder a artículos, discos o películas sin costes. Pero lo que muchos usuarios consideran un derecho, para las industrias de contenidos se ha convertido en un problema económico y de propiedad intelectual. Las empresas que, como los diarios, creyeron que abriéndose a la Red lograrían un retorno adecuado en forma de publicidad están dando marcha atrás. Los banners no compensan igual que los viejos anuncios de papel y muchos editores han decidido volver al cobro.

Tras las protestas de la industria cinematográfica y musical, el sector mediático empieza a rebelarse contra la gratuidad, en medio de la peor crisis publicitaria de su historia. Rupert Murdoch, propietario de News Corporation, el mayor grupo de medios de comunicación, encabeza la manifestación. En agosto, anunció que cobrará por el acceso a la versión digital de sus diarios -entre ellos, The Wall Street Journal, The Times y The Sun- a partir de 2010. "La revolución digital ha abierto muchos canales de distribución nuevos y baratos, pero eso no convierte el contenido que transmiten en gratuito", aseguró. El magnate australiano argumenta que la calidad no es barata y "una industria que regala su producto está canibalizando su capacidad de hacer buen periodismo". Murdoch ya ha mantenido reuniones con sus principales colegas, entre ellos The New York Times, para crear un gran consorcio que impondría el pago por la lectura de sus contenidos digitales.

Otras voces del sector van por la misma línea y como sostiene el editor del Financial Times, Lionell Barber, "durante los próximos 12 meses la mayor parte de las organizaciones de noticias estarán cobrando por sus contenidos". L. Gordon Crovitz, fundador de Journalism Online, aseguraba en una entrevista con EL PAÍS que los accesos gratis a la información en Internet tienen los días contados -"el modelo de negocio actual de acceso libre al contenido en Internet claramente no funciona"- y apostaba por uno mixto: "El futuro será una combinación de modelos de pago y gratuitos. Los consumidores pagarán directamente y también habrá modelos en los que distribuidores de distinta naturaleza, como los libros digitales, pagarán royalties".

Los últimos movimientos apuntan en este sentido. Siguiendo el ejemplo de Murdoch, The Economist, la revista financiera más prestigiosa del mundo, acaba de anunciar que cerrará su web y dejará de ofrecer noticias gratuitas, como venía haciendo desde septiembre de 2006. En seis meses, organizarán un nuevo modelo que puede estar basado en los micropagos.

El diario francés Libération que, desde su ideología de izquierdas se ha caracterizado por la defensa del "todo gratis" también ha cedido por el mal momento financiero que atraviesa. Desde ayer, ha puesto una parte de su edición electrónica de pago, mediante dos tipos de abonos. El básico -Essentiel, a seis euros mensuales- permite acceder al contenido del diario de papel en formato PDF, a los archivos de los últimos 15 años y otros servicios; el Première, a 12 euros, da acceso a la edición a medida que se van cerrando las páginas en el diario.

El caso de Libération no es aislado en Francia. Le Monde tiene una edición digital especial para abonados -también a seis euros mensuales-, al igual que Le Parisien (ocho euros) y el diario económico Les Échos (15 euros), mientras que Le Figaro y el semanario L'Express también preparan ediciones electrónicas de pago.

En el otro frente está Google. La empresa del buscador es el primer y, en muchos casos, único beneficiario de esa revolución del gratis total. Sus costes por agregar contenidos son casi nulos, y alimenta su negocio publicitario (Adsense y Adwords). El anuncio el pasado mayo de que Google añadirá publicidad a su agregador de noticias, Google News, levantó las iras tanto de las asociaciones de editores europeas y norteamericanas, que acusaron a la multinacional de lucrarse con el trabajo ajeno y sin su permiso.

A Google no le conviene el enfrentamiento directo contra toda la prensa mundial. Por eso, ha iniciado en los últimos meses un movimiento de acercamiento. La empresa podría estar preparando un sistema de pago online que permitirá que los periódicos puedan cobrar a sus lectores por acceder a sus artículos, según ha señalado el centro de reflexión sobre los medios de comunicación de la Universidad de Harvard. Google habría presentado el proyecto a la Asociación de Periódicos de EE UU (Newspaper Association of America), después de que la compañía fuera requerida sobre la viabilidad del sistema. En la presentación de su proyecto enviado a la NAA, Google vaticina que "la publicidad seguirá siendo probablemente la fuente de ingresos más importante de las empresas de medios de información", pero que "hacer pagar a los usuarios podrá proporcionar un suplemento de ingresos nada despreciable".

Otro sector que ya ha sufrido una profunda transformación ha sido la industria musical. Tras presentar numerosas demandas contra portales y programas que facilitaban descargas gratuitas, ha empezado a consolidar estrategias adaptadas a conciliar las posibilidades que ofrece Internet y con la rentabilidad económica, tras años en los que la descarga gratuita de música hizo tambalear los cimientos del sector discográfico. Páginas de venta de música por Internet como Amazon y iTunes, que incluso ha superado en ventas a la cadena de tiendas Wall Mart, han experimentado un crecimiento notable y han dado lugar a nuevas modalidades de venta, distribución y consumo de contenidos musicales que impulsan a las discográficas a replantearse sus estrategias comerciales. Tras la caída de las ventas de CD en las tiendas, la tendencia dominante es la aportación de servicios añadidos y la fragmentación de contenidos: las ventas de canciones sueltas se imponen a las ventas de álbumes completos. La compra en tiendas virtuales se impone a la venta física de CD.

Durante 2008, se comercializaron 1.400 millones de temas por la Red, el 24% más que en 2007. Desde ese año, el crecimiento ha sido espectacular. Hace dos años la venta de música en Internet sólo representaba el 20% de todo el mercado. Y un estudio de la prestigiosa consultora NPD indica que las ventas de música a través de portales como iTunes o AmazonMP3 sobrepasarán las de los compactos en 2010.

Pero el mercado no deja de evolucionar y las descargas han dejado paso al streaming, la reproducción de contenidos en web sin necesidad de descargarlos. El éxito de servicios de reproducción online como Last Fm, Yes.fm o la sueca Spotify han revolucionado el mercado y han hecho que el streaming se consolide como la opción preferida de los consumidores. Spotify es un radio adaptada a Internet, que nació del acuerdo entre sus creadores y las grandes discográficas. Ofrece una modalidad gratuita, con breves cuñas publicitarias, que incluye una amplia biblioteca musical y permite al usuario confeccionar listas con sus temas preferidos. Cuenta también con una opción de pago sin publicidad y una colección más extensa de canciones. "Los jóvenes piensan en YouTube y MySpace como los lugares donde oír música al instante, y los nuevos dispositivos son capaces de ofrecer acceso a lugares como Pandora o Last.fm, que funcionan como radios personalizadas", aseguraba Eliot Van Burskik, de Wired.

Otra de las últimas iniciativas surgidas en el sector en los últimos meses, ha sido la presentada Virgin Media, que planea un servicio de descargas que "por el precio de un par de discos al mes" permite al usuario acceder a todo el catálogo disponible, sin ningún tipo de límites. Los temas ofrecidos por la empresa del magnate Richard Branson, que ha sellado un acuerdo con el mayor proveedor de música en el mundo, Universal, no estarán protegidos con DRM (Digital Rights Management), el sistema anticopia.

El éxito de estas iniciativas, incluso entre una audiencia que se estaba acostumbrando a no pagar por tener las últimas novedades antes de que salieran al mercado, parece que marcará la pauta del futuro de la industria, y no sólo de la discográfica. Daniel Ek, fundador de Spotify, sostiene que ese futuro está en "en el acceso no en la propiedad". "En el futuro a los consumidores les dará igual tener o descargarse canciones. Lo que quiere es acceder a ellas".

Las discográficas llevan años ensayando los sistemas de pago pero hay otros sectores que se han mostrado menos activos. La industria audiovisual observa como las redes P2P, como Torrent o Emule, el streaming y las descargas directas, que proporcionan páginas como Rapidshare o Megaupload, son cada vez más utilizadas. Las descargas por esta vía se han duplicado por segundo año consecutivo, según un informe publicado por Big Champagne.

El sector cinematográfico no quiere quedarse atrás y en las últimas semanas se ha hecho pública la alianza entre Paramount, Lions Gate y Metro Goldwyn Mayer para lanzar al mercado Epix, un servicio de películas de alta definición en streaming que ofrecería los últimos estrenos de cine bajo suscripción en un paso más de la integración del cine en la Red. El sistema se comercializará al mismo tiempo que el pay-per-view y antes que la edición en DVD. En España, empiezan a ver la luz los primeros proyectos de pago similares como Filmotech.

Youtube, el portal gratuito que revolucionó la forma de ver vídeos en la Red, también ensaya fórmulas de pago y negocia con algunos de los grandes estudios de Hollywood la distribución de películas bajo la fórmula de alquiler similar a la que ya emplea iTunes, a un precio de 3,99 dólares, según recoge The Wall Street Journal.

El fenómeno no es ajeno a los intentos de frenar las descargas gratuitas. Reino Unido ha planteado la posibilidad de cortar la conexión a los usuarios que descarguen contenidos protegidos con copyright y Francia, tras intensos debates en el Parlamento, ha aprobado una ley para imponer multas de entre 1.500 y 3.750 euros a los usuarios. En España, donde la descarga de archivos por programas P2P no se considera delito, cualquier medida debe surgir del acuerdo entre operadores, industria cultural y Gobierno, hasta ahora sin resultados. En vez de esperar, los proveedores de contenidos ya están cambiando el paso.

miércoles, 22 de julio de 2009

La TV contraataca, menos en Argentina

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En la cada vez más agresiva batalla entre Internet y la TV, que ve amenazado su negocio tradicional (al igual que otros medios) por el crecimiento sostenido de la plataforma digital, llama la atención el contraste entre lo que ocurre en España y lo que sucede con los espacios on line de los grandes canales de TV argentinos.

Miren esta estadística de junio de este año:
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Las señales ibéricas Telecinco.es (5.4 millones de usuarios únicos), RTVE.es (4 millones) y Antena3TV.com (3.3 millones) ya están entreveradas en el ránking de sitios de mayor tráfico en España, inclusive superando a algunos diarios y revistas de gran tiraje, y que tienen mayor trayectoria en Internet.

La mayoría de estos sitios ofrecen contenido “original” para Internet y desarrollan comunidades on line independientemente de su espacio tradicional, con estrategias de integración de plataformas y campañas de marketing asociadas y virales. Son canales de TV que asumen que el mundo cambió y muchos consumidores prefieren mirar contenido audiovisual -producido ad hoc- en Internet.

En la Argentina, en cambio, la gran mayoría de los sitios de las principales señales de TV (abierta y cable) tiene alguna de estas características:

Sitios institucionales con información estática.
Reproducción de algunos contenidos de la televisión, sin considerar la preferencia de los usuarios.
Nula o escasa presencia de formatos originales para Internet o webisodes.
Nula o escasa vinculación con la comunidad de usuarios a través de estos espacios.
Salvo las señales de noticias, que tienen algunas propuestas interesantes en la relación con su audiencia (TN y la gente, C5N Facebook, etc.), la gran mayoría parece estar mirando otro canal.
En España el desembarco de la TV masiva en Internet se produjo hace un par de años. En Argentina, ¿faltará un poco más de tiempo?