martes, 6 de octubre de 2009

Wave, el curioso servicio de Google


Por Pablo Martín Fernández (La Nación, Buenos Aires)

Google lanzó Wave a fines de mayo . Desde aquel momento las expectativas sobre el servicio, al que la firma le dedicó un video de más de una hora para explicar su funcionamiento, no dejaron de crecer sin tener demasiado en claro qué era esta nueva herramienta que esperaba revolucionar las comunicaciones online. Recién la semana pasada la compañía liberó 100.000 invitaciones . El visto bueno para lanacion.com llegó ayer, lunes, a la noche.
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Luego de recibir la invitación Google pide, en caso de usar el navegador de Microsoft, que usemos Internet Explorer bajo nuestro propio riesgo. Luego de cambiar de browser para abrir la cuenta se necesita un usuario de Google. Después de este paso el usuario se encuentra con un inbox, así se llama, con dos mensajes (uno de bienvenida enviado por Doctor Wave y otro con las invitaciones para que terceros prueben el servicio).
Se podría decir que la pantalla inicial de Wave tiene tres cuerpos. A la izquierda se encuentra el menú principal con algunas opciones (en inglés: inbox, all, by me, requests, spam, settings y trash), luego en la columna central se encuentra el inbox con una suerte de mails, tecnicamente "waves", y a la derecha la última columna con el contenido de ese "wave".
Para crear un nuevo "wave" se clickea sobre el botón "New Wave". Así se abre un editor similar al de un e-mail pero con funcionalidades extras muy interesantes. Por un lado se puede invitar a terceros a trabajar sobre ese contenido. A esto se le puede sumar automáticamente, sin salir de la pantalla, el resultado de una búsqueda en Google Search, en Images, en Books y es esperable que a futuro en muchos otros servicios, como YouTube. Además, se pueden sumar aplicaciones directamente en el Wave recientemente creado. Si bien todavía no existe un posible ejemplo es una planilla de cálculo dentro del contenido editable.
Un ejemplo puede servir. En el supuesto caso de un trabajo en equipo sobre un proyecto del que forman parte tres personas, que entregan el borrador a otro individuo, hasta ahora se hubiesen cruzado varios e-mails, mensajes por chat, llamadas y con algo de suerte hubiesen tenido una reunión cara a cara.
El nuevo enfoque del servicio de Google permite que todas las personas trabajen sobre el "wave", no solo con texto sino con archivos multimedia y ,lo que tiene más potencial, aplicaciones que corren directamente sobre el sistema (en el ejemplo de la imagen, una encuesta). Luego pueden sumar a su jefe a la conversación y esté puede ver con un reproductor el paso a paso de la conversación (así el intercambio de participación es una suerte de película).
La sensación en el primer encuentro con Wave es que se está frente a una plataforma nueva que toma muchos elementos prestados de tecnologías anteriores pero con una vuelta de tuerca que parece tener mucho potencial. Habrá que ver cuantos usuarios sienten que el e-mail tradicional les queda chico.
Este comentario es una primera aproximación a Wave, realizada horas después de recibir la invitación. Eso sumado a que, como cualquier herramienta "social" cuanto más usuarios tenga más sentido va a tener (¿cuál es la gracia de tener contenido editable si no hay con quien editarlo?), hace creer que el servicio será totalmente distinto con el paso del tiempo. Si con el correr de los días se hace necesario profundizar en la herramienta lo contaremos en este mismo canal.

Presentación (en inglés)


sábado, 3 de octubre de 2009

Antivirus gratis de Microsoft. ¿Por qué?


Por Ariel Torres
(La Nación, Buenos Aires)

¿Hace falta otro antivirus gratis? ¿Necesita Microsoft entrar en el negocio de la seguridad? Si algo falla, ¿no ha acumulado la empresa ya suficiente publicidad negativa en este rubro? ¿O es que la compañía cofundada por Bill Gates sólo ve un fin para las crisis de seguridad informática en transformar el antivirus en algo gratis y para todos (todos, menos los que no tengan una copia legítima de Windows)? ¿Está Microsoft rindiéndose a la evidencia de que sólo obtendrá una parte de ese mercado regalando sus productos o ve en esta práctica la única forma de vencer a la competencia? ¿A los piratas? ¿A ambos?
Lo más importante: ¿en qué afectará al usuario final la aparición de un antivirus gratis del fabricante de Windows y Office?

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Realidad y apariencia
El software de seguridad para usuarios finales es uno de los mercados más maduros de la industria informática. No sólo es prácticamente el único en el que el consumidor encuentra una oferta variada de marcas y modelos, sino que además provee suficientes opciones sin cargo. En casi todas las demás áreas de la informática, la concentración es manifiesta. ¿Cuántos sistemas operativos hay para PC? Uno, Windows. Dos, si sumamos Linux. ¿Plataformas? PC y Mac, nada más. ¿Fabricantes de microprocesadores? Existen varios, pero son los de Intel y AMD los que podemos poner en una computadora. ¿Paquetes de oficina? Uno solo domina por mucho: el Office, de Microsoft. Suman dos, si añadimos el OpenOffice.org , obra ejemplar de la comunidad del software libre. ¿Buscadores Web? Google domina con facilidad; los competidores tampoco son multitud: Yahoo! y Bing (Microsoft de nuevo), y ya. Hay pocos fabricantes de todo, menos de antivirus. En este rubro compiten Symantec, McAfee, Kaspersky, Panda, Sophos, Trends, ESET, F-Prot, BitDefender, F-Secure, e-Trust (Computer Associates) y otra media docena. Además hay tres excelentes antivirus gratis, el Avast!, AVG Free y Avira . En rigor, son más: ClamAV y Gateway Anti-Virus son de software libre; BitDefender pone versiones anteriores gratis de sus productos a disposición del público, tras registrarse en el sitio de la empresa.

¿Qué ve el coloso de Redmond en este terreno?
Hace rato que le busca la vuelta. O creemos que le busca la vuelta. En realidad, la estrategia puede ser muy diferente de lo que parece. En todo caso, hasta ahora, no ha tenido éxito en el mercado de la seguridad hogareña. Ni con el anti spyware Windows Defender ni con el servicio online Live OneCare. Desde el martes, con el lanzamiento semioficial del Microsoft Security Essentials ( MSE ; www.lanacion.com.ar/1180510 ), vuelve a arremeter para hacerse un lugar en el área de la seguridad.
Está trabajando en el proyecto desde noviembre de 2008. Como es de esperar, los ejecutivos de las empresas que hoy dominan este mercado no han estado durmiendo bien desde entonces. Aunque en público algunos hayan subestimado el valor del MSE , cuando una compañía cuyo valor de mercado es de 231.000 millones de dólares se le mete en la cabeza entrar en tu negocio, hay motivos para preocuparse.
Sin embargo, los fabricantes de potentes antivirus comerciales para uso doméstico pueden respirar tranquilos, en mi opinión. A Microsoft no le interesa para nada el negocio de la seguridad. Si hubiera querido competir con Symantec, McAfee o Kaspersky, habría lanzado un software en el nivel de los mejores mediante una multimillonaria campaña de marketing global. O habría adquirido alguna de estas empresas; no le falta ni el dinero ni la agresividad, como quedó demostrado con el intento de compra hostil de Yahoo!, el año último. Sobra de dónde elegir, además. De hecho, el software de seguridad que hoy ofrece es fruto de una adquisición que hizo en 2005, cuando se quedó con Sybari, un desarrollador de anti spam y antivirus para Exchange y SharePoint.
El plan de Microsoft es otro.

Windows AV
Si uno mira la historia de los sistemas operativos para PC ve que han ido incorporando funciones que antes estaban en manos de terceros, desde el cortafuegos hasta la compresión de archivos y discos (¿recuerda el affair Stacker , de 1994? http://en.wikipedia.org/wiki/Stac_Electronics#Microsoft_lawsuit ), pasando por la reproducción de películas y música, y la visualización y organización de fotos. El DOS, primero, y Windows, luego, han ido integrando funciones casi sin que nos diéramos cuenta. Incluso un navegador Web, que hoy damos por sentado. Un programa de correo electrónico. Copia de seguridad. Nada de eso estaba originalmente en el sistema operativo.
Sin embargo, más tarde o más temprano, y por los motivos que fuesen, una aplicación se volvía tan omnipresente que Microsoft la agregaba en su sistema. En ocasiones era simple sentido común, como la descompresión de archivos; en otras formaba parte de una estrategia para conquistar un mercado, como en el caso del Internet Explorer.
Así, Windows hoy integra reproducción de música, videos, CD, DVD, navegación Web, correo electrónico, cortafuegos. ¿Por qué no un antivirus?
La empresa posiblemente tendría problemas con los reguladores si quisiera incorporar un antivirus a Windows, arriesgándose a más juicios por abuso de monopolio. De hecho, algunas de las empresas antivirus más pequeñas ya pronostican prácticas de esta clase por parte de los creadores de Windows. Pero, ¿desde cuándo esto ha sido un obstáculo para Microsoft? Además, ¿por qué se le permite integrar un cortafuegos y no la otra herramienta fundamental de la seguridad, el antivirus?
Ya lo he dicho en numerosas ocasiones, e insisto: el antivirus siempre debió venir con el sistema operativo. Es responsabilidad de la industria en general y de Microsoft en particular que la PC sea tan vulnerable a los ataques informáticos. Un antivirus que venga con el sistema (Windows o cualquier otro, es igual), adecuado al uso doméstico y que se actualice automáticamente es una deuda que la informática personal tiene con los usuarios desde siempre. Y desde siempre hemos subsanado esto gracias a la buena voluntad de empresas como Alwill ( Avast! ), AVG Technologies y Avira. Es absurdo.
Uno no puede hoy comprar un auto sin cinturones de seguridad. No existen. No se fabrican. Si además queremos ABS, airbags, control inteligente de tracción, radar antichoque, HUD, visión nocturna, GPS y frigobar, bueno, hay que pagar más. Pero la seguridad básica ya no es opcional.
(Parece fácil rebatir el anterior argumento diciendo que si todos usáramos Linux entonces no harían falta antivirus. Esto no es así. El primer gusano de Internet, el Morris , lanzado el 2 de noviembre de 1988, aprovechaba una vulnerabilidad de sendmail , el agente de transporte de correo de Unix, y causó un desastre. En segundo lugar, la realidad es que la inmensa mayoría de las personas usa Windows, no Linux. La seguridad de las personas no se logra con aspiraciones, deseos o buenas intenciones; como dice el refrán, el pan se hace con la harina que se tiene. Y si bien el ciclo de correcciones de Linux es más veloz que el de Windows -lo sé por experiencia cotidiana-, eso no significa que sea invulnerable. Cuando los piratas se lo proponen, siempre encuentran la forma hackear un sistema.)

En el mundo real
Estuve probando el MSE . Está a la altura de los tres antivirus gratis mencionados. No se puede comparar con soluciones comerciales más complejas y abarcadoras, pero es pequeño, fácil de usar y con un buen nivel de detección. Básico pero suficiente, si se lo combina con una conducta prudente, un firewall decente y se mantienen el sistema operativo y las aplicaciones actualizados. En rigor, usa el motor y las bases de datos de virus y spyware del ForeFront .
Pero seguía sin entender qué motivo podía tener Microsoft para hacer esta movida. Y que la seguridad hogareña fuese un plato tentador para esta empresa me seguía pareciendo muy poco creíble. Así que hablé con Diego Pérez de Gracia, Product Manager de los soluciones de seguridad de Microsoft de Argentina y Uruguay. Acerca del porqué del MSE , me dijo: "Nosotros hace tiempo que estamos en el mercado de la seguridad corporativa. Hace unos años Microsoft adquirió una empresa llamada Sybari, que tenía una serie de soluciones denominadas Antigen ; el ForeFront se basa en esa tecnología. Ahora, ¿qué pasa con el mundo hogareño? En este caso el objetivo es que la gente no tenga una mala experiencia con nuestros productos, así que con el MSE tratamos de asegurarnos de que el crecimiento de los virus no opaque esa experiencia.

-Sin embargo, hay una cantidad de antivirus gratis muy buenos. ¿Por qué añadir otro? ¿Piensan que si el público ve la marca Microsoft lo va a instalar más?
-Queremos ofrecerle una solución antivirus Microsoft a nuestros clientes.

-¿Por qué no integrarla directamente en Windows?
-Por ahora no está previsto incorporar un antivirus en Windows.

-¿El MSE seguirá siendo gratis en el futuro?
-No hay planes para que deje de ser gratis.

Hasta aquí, la voz oficial. Como dije, tengo la sensación de que le ha llegado el turno al antivirus de formar parte del sistema. Es una especulación, claro, pero es la única explicación que le encuentro a un antivirus gratis de parte de Microsoft: que en el futuro se lo integre a Windows. Si es así, le doy la bienvenida. Es algo que debió estar presente desde el día 1 de la informática. El MSE podría ser el primer paso en esa dirección. Microsoft no lo hace por filantropía o altruismo. Simplemente, el nivel de inseguridad es tan serio que ya afecta a sus negocios.
Un estudio de McAfee reveló en 2007 que casi la mitad de los usuarios de PC cree que tiene un antivirus pero en realidad no es así, o en efecto lo tiene, pero no está actualizado. Cada una de esas máquinas es un agente potencial e involuntario al servicio de los piratas. La visibilidad de Microsoft y su dominio del mercado de los sistemas operativos para PC podrían contribuir a que más personas instalen un antivirus en sus equipos (en este caso, el MSE ) y lo mantengan debidamente actualizado.
No me explico, sin embargo, por qué no está abierto también para los Windows sin licencia validada. A fin de cuentas, los parches críticos sí están disponibles para esas instalaciones ilegales. Y a los piratas poco les importa si el Windows tiene licencia legítima o no; si pueden aprovechar el recurso, lo harán. La única lógica de esto es que en el futuro el MSE venga con Windows y que las actualizaciones de sus bases de virus y spyware se completen exclusivamente tras validar la licencia. En ese caso, el MSE le serviría a Microsoft no sólo para mejorar la seguridad de Windows, sino como un arma contra la piratería.
En última instancia, todo dependerá de la solidez del MSE , que sólo se verá en el día a día. Lo tengo instalado y la experiencia en contacto con el mundo real será la única jueza válida aquí.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Seis de cada diez computadoras usan software sin licencia en la Argentina



Por Guillermo Tomoyose
(La Nación, Buenos Aires)

El uso de software ilegal alcanza a casi 6 de cada 10 computadoras en la Argentina, según un estudio realizado por Business Software Alliance (BSA). "Si bien desde 2006, año que usamos para la comparación, se observa un descenso en la tasa de piratería, del 77 al 73 por ciento en 2009, nos encontramos 32 puntos arriba de Chile y Brasil, los países mejor posicionados de la región", le dijo a lanacion.com María de Monserrat Guitart Piguillém, vocera y asesora legal del organismo que agrupa a diversas empresas del sector, tales como Adobe, Apple, IBM y Microsoft, entre otras .
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Pese a contar con una alta tasa de piratería, el leve descenso que se produjo en los últimos años es el resultado de las campañas que se emprenden en el ámbito corporativo. "La regularización no sólo comprende la compra de licencias, sino que también contempla que la empresa opte por software libre", detalla la asesora. "De hecho, lo que se busca respetar es el derecho de autor y la propiedad intelectual".
En términos más amplios Guitart Piguillém destaca que, de a poco, este tema se instala en la sociedad. "El comportamiento de los usuarios también cambió. Ahora se adquiere una mayor cantidad de equipos de marca, que ya cuentan con software legal de fábrica, cuando antes la adquisición de un equipo prearmado o clon muchas veces contenían programas sin licencia".

jueves, 24 de septiembre de 2009

Google le agrega comentarios a todos los sitios web



Por Guillermo Tomoyose (La Nación, Buenos Aires)

Google presentó una nueva función denominada Sidewiki , que permite hacer comentarios sobre un sitio web, y ver las anotaciones que realizaron otros usuarios. Este agregado se incorpora a la aplicación Toolbar. A su vez, permitirá que los contenidos cargados también se puedan compartir en otras plataformas, tales como Facebook, Twitter o Blogger.
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"En primera instancia estará disponible para los navegadores Internet Explorer y Firefox, y más tarde en Chrome", le dijo a lanacion.com Daniel Helft, gerente de Comunicaciones de producto de Google para América Latina.

A diferencia de las plataformas wiki, que se acceden desde una dirección web específica -un ejemplo típico sería Wikipedia- Sidewiki es una función que permite el ingreso de observaciones y la visualización de los comentarios realizados por otros usuarios de Internet desde Google Toolbar.
"Los comentarios serán visibles desde la función Sidewiki, disponible desde la última versión de Toolbar, y no estarán visibles desde una búsqueda web de Google", dijo el ejecutivo. A su vez, los administradores de un sitio web contarán con la posibilidad de moderar dichos comentarios, pero no podrán restringir este tipo de anotaciones.

Si bien Google Sidewiki puede ser útil para aquellos sitios que no ofrecen la posibilidad de realizar comentarios, esta función puede ser redundante en las plataformas de blogs.

"Además, Sidewiki contará con un algoritmo que clasificará cada uno de los comentarios ingresados, y mostrará en primer lugar aquellos cuyo contenido sea más relevante de acuerdo al perfil del usuario, según su relación con el tema y su presencia en la Red", dijo Helft sobre el posicionamiento de los diversos post publicados en el sistema.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Lo bueno, lo lindo y lo malo del iPhone 3GS


Por Ariel Torres
(La Nación, Buenos Aires)
Como adelanté hace unos meses, decidí cambiar mi Nokia E70 (un modelo de 2006 robusto pero lento y, en muchos sentidos, obsoleto, es decir sin 3G y sin GPS) por un iPhone. Me armé de paciencia y esperé que llegara el 3GS, que ahora llevo usando desde hace más o menos una semana.

Dada mi profesión, pruebo una docena de celulares al año. Quien se especializa en el tema aquí, en la sección Tecnología, es Ricardo Sametband, pero los equipos pasan también por mis manos en algún momento. Cada tanto, cuando alguno me atrae particularmente, hago un videoanálisis.

Hasta ahora, sin embargo, ninguno me había tentado lo bastante para dejar el sólido y versátil E70 atrás. Excepto el iPhone.
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Me gustó desde la primera versión, llamada 2G, y está a años luz de los demás móviles, y no por sus funciones, sino por la relación que establece con el usuario . Una vez más, como con las interfaces gráficas para computadoras hace 25 años y con el iPod en 2001, Apple marcó el rumbo por seguir. Hacía mucho que no disfrutaba tanto con un dispositivo electrónico, y ése es precisamente el secreto del iPod y el iPhone: es una placer usarlos.

Sin embargo, el nuevo modelo es una combinación de luces y sombras. Estaría bastante frustrado si no hubiera encontrado un atajo para su falla fundamental: la batería.

¡Además, no trae el trapito para limpiarlo!

Velocidad
Hablando en serio, el 3GS es notablemente más rápido que el modelo anterior, el 3G. Esto se nota sobre todo al abrir aplicaciones, no tanto al ejecutarlas. Que un programa tarde en arrancar me saca de quicio, así que para mí esta presteza es significativa. También cargan más rápido algunas páginas Web. En el desempeño del equipo (mensajes de texto, iPod e incluso los actuales juegos 3D) no hay una gran diferencia con el modelo anterior, no al menos una que justifique la compra. Por ahora.

Esta situación irá cambiando a medida que aparezcan aplicaciones que aprovechen la mayor potencia del 3GS. Aunque esto, como se verá enseguida, podría ser más un castigo que una bendición.

Por ahora, donde más se nota la mayor potencia del 3GS es en que la característica y todavía inigualada capacidad de respuesta de la pantalla sensible del iPhone ha mejorado aún más. Ya no hay que esperar un par de segundos hasta que se le ocurra rotar. Todavía no es instantáneo, pero casi.

Toma 3
Otros dos factores que ponen al nuevo modelo por encima del anterior son la cámara de video de 3 megapixeles con autofoco y la posibilidad de grabar videos (sin hacer un jailbreaking ; es decir, desbloquearlo). En ambos casos, el teléfono también enfoca cualquier parte de la imagen que toquemos en la pantalla. Excelente. Saca fotos aceptables y graba videos razonablemente buenos; las películas, además, pueden cortarse en el teléfono y guardar la copia editada o sobrescribir el video original.

Aunque con más megapixeles, la cámara del 3GS sigue dando fotos con bastante grano (se llama ruido, en la jerga), defecto que arrastra desde las versiones anteriores; en condiciones de poca luz, esto está muy por debajo de lo admisible para un celular de este costo.

Ahora, ¿tanto trabajo era agregar un botón de obturación? Yo entiendo que el diseño es para Apple más importante que el oxígeno, el agua y la luz solar. Pero un botón chiquito, a la derecha, que ni se note...

Nada, seguimos trabajando con ese botón en pantalla. No es que me saque muchas, pero adiós a las autofotos por ahora.

Wi-Fi
La recepción de Wi-Fi no ha mejorado ni un poco. En las condiciones adversas de mi caserón de paredes gruesas y mucho hierro, con el router inalámbrico a 20 metros y en el primer piso, ambos, el 3G y el 3GS son incapaces de captar la señal. En cambio, el veterano E70 la tomaba con la misma facilidad que una notebook. Para que quede claro, es prácticamente imposible para un celular captar mi router a esa distancia y con tantos obstáculos, pero tenía la esperanza de que hubieran mejorado un poco este aspecto y que estuviera a la altura del E70. No es así.

Dado el consumo de batería que impone la banda ancha móvil (llamada 3G; de allí el nombre de la segunda versión del iPhone), tendré que poner otro router en el medio para puentear la señal Wi-Fi o convocar a espíritus del más allá que empujen las microondas con más fuerza. También se puede reforzar la señal por medios físicos, pero eso puede ser visualmente grotesco; incluso en mi estudio atiborrado de hardware.

Lo peor del 3GS
El punto más débil del nuevo iPhone es la duración de su batería. Si se lo usa con todo lo que el teléfono tiene de interesante (banda ancha móvil, Push y GPS), no durará un día. De hecho, se reducirá a bastante menos de un día, si además se abusa de la aceleración 3D, el otro punto fuerte del nuevo modelo. Algunos han sugerido que los 3GS cuyas baterías duran poco están fallados. No lo están. Lo que está mal es la batería instalada por Apple.

La de este nuevo modelo es de 1219 miliamperios por hora (mAh), mientras que la del modelo anterior es de 1150 mAh. El procesador del 3GS (un ARM Cortex-A8) es 45% más veloz que el del 3G, y aunque es verdad que también es más eficiente, es imposible que sea 39% más económico en términos de consumo.

A esto se suma la aceleradora de video. En el modelo anterior era una PowerVR MBX Lite, diseñada para consumir poco. La del 3GS es una PowerVR SGX, más nueva y (adivine) más potente; una aceleradora de video con todas las de la ley, de hecho.

Sin analizarlo tanto, es muy fácil darse cuenta por qué el nuevo iPhone se queda tan rápido sin batería. Cuando se lo usa para tareas intensivas calienta, y calienta bastante más que el 3G o el iPod Touch. No llegó, al menos en mis pruebas, a niveles alarmantes, pero transpira mucho más que el 3G. Más calor disipado significa una sola cosa: más consumo de energía. Esto es genial porque se trata de una potente computadora de bolsillo (aquí hay un buen desglose, en inglés, del hardware del 3GS: www.phonewreck.com/2009/06/19/iphone-3gs-teardown-and-analysis/ ). Lamentablemente, la batería no está a la altura. Es, por mucho, lo más flojo del nuevo iPhone.

La autonomía del modelo anterior sufre horrores cuando se usan simultáneamente y durante mucho tiempo el GPS y la banda ancha móvil. Al 3GS esto lo lleva a la zona crítica, y si además se emplea la aceleradora de gráficos (jueguitos 3D, típicamente), la duración de la batería se desploma.

Houston, we have a problem
Lamentablemente, el GPS y la banda ancha móvil, combinados con la excepcional pantalla táctil del iPhone, son lo que vuelve a este teléfono tan interesante. Mi primera impresión fue que iba a tener que optar entre usarlo o mirarlo.

El iPhone es lindo, pero tampoco tonterías.

Así que me propuse encontrar una fórmula para emplearlo sin mayores limitaciones y que la batería durara al menos un día entero. ¿Acaso dos?

Descubrí que no existe forma de que el 3GS dure más de un jornada entre recargas, al revés que el modelo anterior, que puede alcanzar las 48 horas, si se hace un uso moderado de la banda ancha, los jueguitos y el GPS. Pero, ¿había una forma de configurar el iPhone 3GS para ponerlo a cargar sólo una vez por día?

Comencé mis experimentos con estos números: sin 3G y sin emplear GPS ni juegos, 1 hora y 23 minutos de uso (mensajes, telefonía, cámara) consumió el 27% de la batería. Eso proyectaría unas 5 horas de uso continuo. Pero, en realidad, ese 27% se fue en una noche de sueño más 7 horas de un día normal de trabajo, por lo que el teléfono debería durar cómodamente más de 24 horas.

Noté, sin embargo, que durante la noche se había evaporado un 10% de batería. ¿Qué estaba pasando? No lo sabía, pero primero me concentré en lograr que durara al menos 12 A 15 horas con sus funciones clave encendidas.

Si necesita autonomía, aquí va la receta:


Primero, hay que olvidarse de los juegos en 3D. La potente aceleradora de video del 3GS devora batería, y si el videogame usa vibración, peor. No tengo problema en estar sin juegos, pero para algunas personas ésta puede ser la diferencia entre comprar o no el nuevo iPhone. Paradójicamente, dado el hardware que trae, Apple estaba pensando en jueguitos cuando lo diseñó.


Segundo, hay que desactivar el Push (Ajustes> Mail, contactos, calendarios> Obtener datos ) y configurar el celular para que obtenga datos cada una hora o manualmente. Si recibe muchos mails y tiene activado Push, el servidor estará enviándolos todo el tiempo al teléfono, abusando de 3G y, con esto, gastando batería. Si la señal es pobre, el Push causará un estrago.


Tercero, desactive Wi-Fi hasta que necesite detectar una antena o cuando sepa que tiene un hotspot a mano (en casa, en la oficina). Tendrá así un componente menos gastando energía y evitará que se la pase rastreando y tratando de conectarse a cuanta antena se le cruce en el camino.


Cuarto, desactive Bluetooth, excepto cuando lo vaya a usar.


Quinto, baje el brillo de la pantalla. Excepto para estar a plena luz del día, el equipo viene de fábrica con demasiado brillo. A propósito, la del iPhone es una de las pantallas más visibles al sol. Pero no se exceda: el calor externo más el interno constituyen una pésima combinación para este equipo.


Sexto, apague la pantalla cuando no use el móvil y reduzca el tiempo de bloqueo automático a 1 minuto ( Ajustes>General ).

Pruebas
Puse en práctica esta receta y estos fueron los resultados.

Encendí 3G y apagué Wi-Fi y Bluetooth, y desactivé Push , dejando la obtención de datos en una hora por vez; podría mejorar ese valor más adelante, llegado el caso. Normalmente estoy cerca de una computadora, así que no necesito saber al instante cuándo me llegan los mensajes. De ser así, puedo verificar las casillas en forma manual. A fin de cuentas, es lo que uno hace cuando espera algo con ansiedad.

Me abstuve de los jueguitos por completo y dejé de hacer interminables experimentos con el GPS. Dicho sea de paso, la exactitud del sistema es excelente, tanto para la ubicación cuanto para medir velocidad. La brújula digital, un encanto.

Wi-Fi consume menos batería que 3G, por lo que conviene buscar una señal o usar nuestro router inalámbrico para mails y la Web o el chat. Pero si la meta es ahorrar cada gota de energía, es mejor desactivarla cuando estamos en movimiento.

Con esta configuración y hablando y mandando mensajes como siempre, el iPhone 3GS llegó casi al mismo nivel de consumo que en el experimento anterior. En un día tranquilo, luego de 8 horas de jornada laboral, todavía tenía una autonomía del 67 por ciento. Nada mal, aunque quedaban unas cuantas horas por delante.

Ahora, ¿por qué perdía 10% de batería por la noche? Eso es prácticamente el equivalente a 4 horas de uso normal, incluido el tiempo de espera.

Dormir en el avión
Como toda casa antigua, la mía es una gigantesca jaula de Faraday: vitrales con marco de hierro, persianas del mismo metal y vigas como para sostener un rascacielos ( http://es.wikipedia.org/wiki/Jaula_de_Faraday ). Así que las señales electromagnéticas encuentran mucha dificultad para entrar y salir. Desde el living, el iPhone me ubica por triangulación de antenas a dos o más cuadras de mi casa, y la señal de celular oscila entre poco y nada. En cambio, desde la terraza, me localiza con precisión por GPS dentro de la manzana donde vivo y la señal 3G sube al máximo.

A los fines de la duración de la batería, la mayoría de las casas son una pesadilla, sean viejas o nuevas, porque debemos ponernos detrás de rejas por razones de seguridad. Cuanto más pobre es la señal, más consume el teléfono. Esto no tiene arreglo, fuera de ir a la terraza, lo que no es aconsejable cuando llueve o hace -2°C, o hablar pegado a una ventana sin rejas.

Entonces entendí por qué el iPhone había devorado 10% de batería durante la noche. En mi dormitorio, ubicado en el corazón de la casa, la señal es prácticamente nula. Decidí hacer otro experimento. ¿Apagar el teléfono? No, algo mejor.

Si al dormir pone el celular en silencio (es lo que yo hago; alguna vez uno debe darse permiso para no estar disponible), conviene activar el Modo Avión . Hice la prueba y el consumo nocturno bajó del 10% al 1 por ciento. ¡Lo había logrado! Me sentía como en la película Apolo 13 .

En todo caso, esto cuenta para todos los celulares. Si tiene señal pobre en su casa y quiere ganar algo de autonomía, póngalo en Modo Avión durante la noche. Tenga presente, sin embargo, que en ese modo no recibirá ni llamadas ni mensajes de texto y quienes disquen su número recibirán el mensaje de que su teléfono está apagado o fuera del área de cobertura. Técnicamente, ha apagado la radio del celular.

Dicho sea de paso, no es lo mismo poner el teléfono en Modo Avión que apagarlo. El iPhone tarda en iniciarse casi lo mismo que una PC; bueno, no tanto, pero le lleva un rato. De hecho, todos los smartphones son computadoras que, además, sirven para hablar por teléfono. El proceso de arranque -y en menor medida el de apagado- consume más batería que simplemente apagar la radio del teléfono al ponerlo en Modo Avión .

El iPhone no es el celular que recomendaría sólo para hablar, mandar SMS y sacar fotos, pero su calidad de audio es tan buena que tiene sentido para reemplazar un iPod Touch u otros reproductores de música costosos. Si éste es su caso, es decir, si rara vez visita la Web o usa los mapas o el correo electrónico, conviene desactivar 3G. La pantalla pasará a decir EDGE. Eso es 2G y consume mucha menos energía que la banda ancha móvil. Para correo y calendarios, no sobra, pero alcanza.

Música, maestro
Una de las mejores noticias del iPhone 3GS es que su reproductor de música no consume casi nada, y la calidad de audio es excelente (para auriculares sólo aceptables, como los que trae el equipo, y considerando que se trata de MP3). Es un iPod, en definitiva, y está en el nivel de los mejores, incluso mejor que el 3G. No es alta fidelidad, pero es tan bueno como los mejores dispositivos portátiles de MP3. Así que ahora puedo tener mi hora de música obligatoria por día (de otro modo, uno se seca por dentro) sin perder llamadas y SMS.

Queda mucho por decir del iPhone 3GS. No es el teléfono más avanzado que existe. El Toshiba G01, el Nokia N900, el Palm Pre, el Sony Ericsson Satio y el HTC Hero ofrecen más megapixeles y multitarea, dos puntos muy flojos del iPhone, y con más autonomía. Sin embargo, es el más humano de todos, y no porque sí ganó tanto espacio en tan poco tiempo. A mi juicio, está haciendo un recorrido semejante al de las primeras computadoras personales con interfaz gráfica, las Mac. Por esto me resulta tan interesante.

Claro que, si estoy en lo cierto, entonces Apple podría estar cometiendo por segunda vez el mismo error.

Dejaré ese análisis para próximas columnas.